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CÓMO HACER CHILES EN VINAGRE (the asian way)

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Los chiles en vinagre son uno de los aderezos más comunes en las mesas asiáticas. Sirven para ajustar y equilibrar los platos, dándoles un toque más picante y avinagrado. Lo normal es que presidan las mesas de mantel de hule y plástico barato de todos los tenderetes callejeros.

A mí me encantan estas guindillas encurtidas. Me parece que dan alegría a cualquier plato que toquen. Son una maravilla. Aunque las piparras me gustan, siempre pienso que les falta el dulzor de sus semejantes asiáticas, que a mí me parece una faceta básica del sabor. Por eso esta es mi receta favorita.

Hoy, al bajar a la compra, vi que uno de los chinos de barrio ya había abierto. Entre otras cosas tenían bandejas de chiles frescos grandes, así que compré un par de bandejas e hice un encurtido con unos pocos. Para esta receta necesitas guindillas que no sean demasiado picantes (a no ser que quieras un encurtido ardiente).

Haz la prueba. Ya verás lo fácil que es prepararlos y lo ricos que están. Por cierto, pican solo un poquillo.

Ingredientes;

50 gr. de chiles verdes y rojos frescos grandes, lavados y con el tallo quitado
150 gr. de vinagre de arroz o cualquier vinagre claro
1 cucharadita de azúcar blanco (unos 5 gr.)
1/4 cucharadita de sal (alrededor de 1 gr.)

Preparación;

Trocea los chiles en rodajas.

Cúbrelos con agua caliente durante unos 20 segundos. Esto hará que pierdan una parte de las semillas. Escurre bien y deja que se sequen. Es importante que las guindillas estén bien secas.

Pon el vinagre en una cazuela junto al azúcar y la sal, y haz que hierva suavemente hasta que ambos se disuelvan. Deja cocer un par de minutos. El sabor debe ser ácido y dulzón. Puedes subir o bajar la cantidad de azúcar o sal según tu gusto. Deja enfriar.

Pon los chiles en un bote de cristal esterilizado y cubre completamente con el vinagre. Deja 1 día en la nevera antes de comer. Verás que habrán cambiado de color y estarán menos picantes. Se pueden conservar más de 2 meses en la nevera.

Puedes usarlo con cualquier plato al que quieras dar fuerza. Por ejemplo con noodles van muy bien.

Los puedes servir solos o mojados en salsa de soja.

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