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SO DIEP NUONG (ZAMBURIÑAS A LA PARRILLA)

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Me encantan las zamburiñas.

Mañana cubierta en Madrid. Frío y alegría por estar en casa. Ayer sufrí las turbulencias del regreso. Siempre me ocurre al volver. Durante un par de días me siento desubicado, como si todo me resultara extraño. Por suerte es una sensación que se cura durmiendo mucho y viendo a la gente que quiero. Ah, y encendiendo los fuegos de mi cocina después de más de 2 meses.

Ha sido un gran viaje, lleno de enseñanzas y aprendizajes. He comido muchísimo, y sin embargo sigo teniendo el tipito envidiable que me caracteriza. He escrito, dibujado y tomado muchas fotos.

Comencé en Hanoi y seguí camino al sur hasta llegar a Malacca 62 días después. Entre medias Hue, el Delta del Mekong, la hermosa ciudad de Kratie, el templo de Preah Vihear, las orillas del Mekong, el lago Tonle Sap, la frontera birmana en Mae Sot, la entrañable ciudad de Songkhla en el sur profundo de Tailandia, mi querida Penang, las calles de Malacca, y el punto final en la terrorífica Kuala Lumpur.

He sido más atrevido que otras veces con la comida. He probado muchas cosas ricas. Algunas francamente desagradables, pero todas me han enseñado cosas. Ahora soy un experto en dos cosas; almorzar 12 veces en un mismo día, aunque no tenga hambre, y comer cosas que no me gustan nada poniendo una inmensa sonrisa.

Pasé varios días en Hoian, el “pueblo fake” del centro de Vietnam. Lo detesto, más que nada por que las hordas de turistas que lo abarrotan. Me detengo solo porque allí vive mi amigo Jimmy. Ambos somos guías en la misma agencia, y nos conocimos hace ya algunos años. El lleva más de 20 años viviendo en el Sudeste. Jimmy es una de esas personas con las que me une una conexión profunda aunque lleve siglos sin verle. Me gusta pasar tiempo en Hoian, porque se que va a significar pasear en vespa por la ciudad buscando comida, huyendo de las aglomeraciones, yendo a la playa y riéndonos de todo. Tardes de limoncello y conversaciones interminables.

Foto; Las playas de An Bang.

Hoian tiene muy buenas playas a pocos kilómetros. En Vietnam son auténticos maestros a la hora de preparar marisco y pescado. Lo hacen de una manera sencilla y rápida, conservando todo el sabor y la frescura del producto. Durante los meses secos, al caer el sol, la playa de An Bang se llena de tenderetes y parroquianos ansiosos por tomar unas cervezas y comer bien. Los puestos son sencillos; una parrilla con brasas, cacharros, y un balde con hielo para las bebidas. Pero sirven algunos de los platos más ricos que he comido en Asia; raya marinada en hoja de plátano, berberechos a la brasa, gambas, lubinas al vapor. Una de mis preferidas son estas zamburiñas que os presento hoy. Se salpimientan y aliñan con aceite de cebolletas, salsa de guindillas y cacahuetes tostados y se hacen durante dos minutos sobre las brasas. Están tan frescas y ricas que uno podría comerse dos docenas.

Las zamburiñas son muy delicadas, así que el primer secreto del plato consiste en no pasarse con la cocción, porque se pondrían secas y correosas. Yo las hago bajo el grill caliente del horno durante no más de 2-3 minutos. Si tienes una parrilla con brasas mejor que mejor. El segundo secreto es servirlas con un cuenquito con lima, sal y pimienta el aderezo clásico vietnamita que realza el sabor de todo lo que toca.

Tened a mano una cerveza helada, cerrad los ojos, y ya veréis como  oís el rumor de las olas frente a las islas Cham. Espero que os gusten.

Para 2 personas,

Ingredientes;

6 zamburiñas pequeñas de unos 250 gramos
3 cebolletas chinas troceadas
Mermelada de chile, salsa de chile dulce, o sambal oelek
1 cucharadita de salsa de pescado
6 cacahuetes crudos sin sal
1 y 1/2 cucharadas de aceite de girasol
Sal
Pimienta negra
Lima

Preparación;

Calienta el aceite en una sartén y saltea las cebolletas hasta que estén muy suaves. Pon una pizca de sal y la salsa de pescado. Mezcla bien y deja 1 minuto más.

En una sartén en seco tuesta los cacahuetes hasta que estén dorados. Retira y pica.

Para preparar las zamburiñas, salpimienta ligeramente cada una. Después embadurna con pasta de chile a tu gusto y pon una cucharadita de las cebolletas sofritas y un poco de cacahuete tostado. Haz lo mismo con todas.

Calienta el grill del horno a 180º. Hornéalas unos 2-3 minutos dependiendo del tamaño. Es importante que queden jugosas, ten en cuenta que se pasan enseguida.

Sirve con un platito que contenga 1 cuarto de lima, sal maldon y un par de vueltas de un molinillo de pimienta negra.

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