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PAK CHOY CON SALSA DE OSTRAS

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No soy una persona excesivamente carnívora. En eso, como en otras muchas cosas, me siento bastante “asiático”. No es que por aquellas tierras no coman carne, que lo hacen y mucho. Si no que tienen invertida la pirámide de la alimentación. Aquí estamos acostumbrados a comer mucha carne y algo de verdura decorando el plato. “¿Las patatas fritas se pueden considerar verde, no?”… Grandes chuletones, platos de callos y oreja, garbanzos con mucho compango… En el Sudeste de Asia los vegetales, las hortalizas, legumbres y cereales constituyen más del 80% de una comida. Y al lado siempre habrá algún platito con pollo, pescado seco, marisco o cerdo para acompañar…

Este modo de alimentarse se podía ver reflejado hasta hace muy poco en los cuerpos de los asiáticos. Antes de la llegada de la comida rápida y procesada era raro ver gente gorda por sus ciudades. Incluso los abuelos eran unos tirillas. Tenían otras enfermedades, pero las relacionadas con la alimentación, diabetes, cáncer, obesidad, problemas de corazón, tenían mucha menos incidencia que en occidente. Una dieta más sana, ¿no?

Hoy os presento una receta con una de esas verduras que poco a poco vamos encontrando en nuestros mercados. El Pak Choi, o “oreja de caballo”, también conocida como Bok Choy o col china blanca, es uno de los vegetales asiáticos más versátiles y ricos. Su sabor está a medio camino entre la col y las espinacas, y tiene unos tallos blancos gruesos terminados en hojas de color verde intenso. Cuando está fresca y recién comprada es muy firme y crujiente, pero según pasan los días las hojas tienden a amarillear y los tallos se ponen mustios. Así que os recomiendo que no la dejéis mucho tiempo en la nevera.

Hay muchas maneras de cocinarlo, pero mi preferida es la más simple, salteada en wok con ajo y salsa de ostras. La receta que os presento hoy es muy clásica en China y todo el sudeste asiático, y suele servirse como un acompañamiento más en una comida de 4 o 5 platos. Lo importante es que los tallos queden lo más crujiente posible, que se hagan muy brevemente, y que la sazón no enmascaré su sabor fresco. Por eso hay tan pocos ingredientes. A mi me gusta darle un toque con unas gotas de aceite de sésamo al final y espesar la salsa con un poco de maicena disuelta en agua.

Lo puedes comer solo con arroz, o como parte de una comida oriental de varios platos. Ah, y encontrarlo es cada vez más fácil. Se que en Madrid, Barcelona y Bilbao, al menos, los tienes. Pero si no fuera así puedes probar a sustituir por otra verdura como col, brócoli o espárragos… Por cierto, si eres vegano puedes encontrar salsa de ostras «sin ostras«…

¡Que disfrutes!

Ingredientes:

500 gr. de pak choi enanos
3 ajos muy picados
Aceite
1 cucharada de salsa de ostras
1 cucharada de salsa de soja clara
2 cucharadas de agua
1 cucharadita de maicena disuelta en 2 cucharaditas de agua fría
Pimienta
Unas gotas de aceite de sésamo

Preparación:

Lava los tallos de pak choi y pártelos por la mitad. En una cazuela pon agua a hervir y blanquea durante dos minutos las verduras. Escurre bien y reserva. Es importante que no conserven mucha agua, porque sino el salteado se aguará.

Pon el wok al fuego, añade 1 cucharada de aceite y fríe los ajos a fuego medio. Ten cuidado que no se quemen.

Añade el pak choi y sube el fuego. Saltea bien, haciendo que se mezclen los ajos con las verduras.

Moja con la salsa de ostras, la soja y un par de cucharadas de agua. Napa bien las verduras y deja que de un hervor de 1 minuto todo junto.

En el último minuto incorpora el agua con maicena y deja que espese. Retira del fuego y sazona con algo de pimienta y unas gotas de aceite de sésamo.

Sirve con mucho arroz jazmín.

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1 Comments

  1. Luis Navarro noviembre 6, 2018

    🙂

    Responder

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