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COMO PREPARAR CHAI MASALA

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Cuando estoy de viaje por la India o Nepal hay pocas cosas que me gusten más que pararme a tomar un tecito en cualquier chamizo. Lo sabe todo el mundo. Tanto que los clientes que me suelen acompañar se chotean de mí cuando propongo la décima parada del día. Me gusta negro y fuerte, sí, pero sobretodo “masala”, es decir con leche, muchas especias y azúcar.

Si a mí me pierde un té especiado no os podéis imaginar la adicción que tienen indios y nepalíes a pasarse el día sorbiéndolo.¿Vosotros pensáis que en esos países el té es una bebida tradicional? Estoy seguro que muchos pensaréis que sí. Pues no, nada más lejos de la realidad. Fueron los británicos quienes introdujeron el cultivo de la “camelia sinensis” en el Hindostán, pero lo hicieron única y exclusivamente para el consumo de su propia isla. Solo fue a finales del siglo XIX cuando se percataron de la existencia de centenares de millones de potenciales consumidores entre los súbditos de sus colonias.

En 1901 la Indian Tea Association, la organización que agrupaba a los productores británicos de India, decidió lanzar una masiva campaña publicitaria para enseñar a los ”nativos” a consumir té. Lo hicieron abriendo cantinas en los ferrocarriles y sus estaciones, en las fábricas, y en el ejercito. Además enviaron una “armada” provista de todo lo necesario a recorrer lo más recóndito de la geografía del Raj para enseñar como tomarse un té a los campesinos de las zonas alejadas.

Los hindostaníes tardaron su tiempo, pero con el empuje de las dos guerras mundiales terminaron por enamorarse de la bebida que llegó de China. Tanto que hoy la India es el primer consumidor mundial. Eso si, en lugar de tomarlo siguiendo las “normas” de los sahib rápido lo transformaron según sus gustos; té negro de baja calidad, leche, mucho azúcar y un buen montón de especias. Había nacido el “chai masala”, que de ser una bebida infame solo apta para “nativos”, pasó a convertirse en una moda de escala planetaria, gracias a Starbucks y a la globalización.

El té masala se hace con leche, mucho azúcar y una mezcla de especias casera picante y aromática. Esta se prepara con una base de cardamomos, clavos y canela, a la que se le pude dar un toque picante añadiendo pimienta y jengibre molido. Para preparar la infusión yo te recomiendo un buen té negro, si tienes de Ceylán o Assam es perfecto. Eso si, no uses té en bolsitas. Son llamadas “dust” o “polvo”, y son de ínfima calidad. Aunque lo recomendable es infusionar solo 2 o 3 minutos el té, en la receta yo lo hago un poco más, para que la bebida sepa lo más posible a especias. A menudo se usa una parte de agua y otra de leche, pero a mí me gusta más espeso y solo empleo leche para hacerlo más cremoso.

A unos 5 kilómetros de Bhaktapur, en Nepal, hay un templo fascinante llamado Changu Narayan. Está sobre una colina, al final de un bellísimo pueblo newar. Suelo llevar allí a los grupos el primer día que estamos en el país. Como aún están perdidos y quiero que se integren rápido cogemos un bus local, nos mezclamos con la gente y, a veces, nos atrevemos a subir felices al techo del vehículo. Después de visitar el templo de Changu paseamos por el pueblo y nos detenemos a tomar algo. Hay una pequeña pensión en la parte alta que sirve un té masala exquisito, picante y muy especiado. Esta es su receta.

Ingredientes;

Para la mezcla de especias y té,

50 gr. de té negro de buena calidad (no, no nos valen bolsitas)
25 clavos
12 cardamomos verdes
2 ramas de canela pequeñas
25 granos de pimienta
3/4 cucharadita de hinojo
1 cucharadita de jengibre molido (opcional)

Para la taza de té,

1 taza de leche (unos 220 gr.) puedes usar cualquier leche vegetal
2-3 cucharaditas del té con especias que ya habremos preparado (depende de lo fuerte que lo quieras, pero con 3-4 gr. estará bien. Antes de añadirlo voltea el tarro de vidrio para que vuelvan a mezclarse bien las especias)
Azúcar moreno al gusto

Preparación;

Para la mezcla de especias y té,

Pon todas las especias en un mortero y maja de manera somera, que queden trozos gruesos y otros más finos. Así es más atractivo visualmente, menos fuerte, y no se colara tan fácilmente en el té.

Mezcla las especias con el té y guarda en un tarro de vidrio hermético. Conserva en un lugar donde no le dé la luz directa.

Si quieres, antes de molerlas, puedes tostar las especias unos segundos en una sartén seca. Esto intensificara el sabor.

Para la taza de té,

En un cazo pon todos los ingredientes. Cuece a fuego suave moviendo y sin permitir que se pegue al fondo.

Deja unos 5 minutos. Cuando le leche hierva y esté a punto de salirse aparta del fuego y deja que se temple y baje. Vuelve a poner al fuego y repite dos veces más.

Cuando el líquido este infusionado y color café claro cuela y vierte en las tazas. Si tienes un colador adaptado para la taza lo puedes dejar en ella otros 3-4 minutos para que se siga infusionando.

Nota 1 – Si quieres puedes añadir en cada taza unas rodajas de jengibre fresco picado.

Nota 2 – Puedes usar las hojas que empleaste para hacer otro «recuelo».

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